Trolls y cyberbullying: El lado oscuro de las redes sociales

Marketing Hoy, Chile, September 27, 2011

Por: Silvina Moschini, CEO & Founder Intuic | The Social Media Agency.

A casi todos nos ha sucedido alguna vez. Publicamos un texto en nuestro blog o un comentario en una red social y, para nuestra sorpresa, recibimos respuestas de desconocidos que nos agreden o insultan sin razón. Este fenómeno, conocido como trolling, es tan antiguo como Internet, y preocupa a muchos especialistas ya que constituye un atentado contra la naturaleza social de la web.

Desde que existe la posibilidad de dejar comentarios en la red han existido los trolls. Esto es, usuarios que publican insultos, mensajes provocativos, información falsa o que “roban la identidad digital” de otra persona. Podemos identificar diferentes tipos de trolls: muchos de ellos son apenas simples bromistas que no entrañan mayores peligros; otros, sin embargo, llegan a incurrir en prácticas de acoso online que, en algunos casos, pueden ser incluso penadas con la cárcel.

Para aquellos que interactuamos a diario en la web, es importante entender que los usuarios que realizan este tipo de prácticas sólo pretenden provocar. No promueven la conversación, no buscan ningún tipo de respuesta más que la exasperación de otros navegantes y, a fin de cuentas, no siguen las reglas de sociabilidad habituales en los social media. La mejor respuesta a estas actitudes es ignorarlos. Como suele decir un dicho popular en inglés, “no alimentar a los trolls”.


¿Puede el trolling ser considerado un delito?

Hay numerosos argumentos tanto a favor como en contra del anonimato en la red. Pero lo cierto es que, aunque muchos usuarios creen erróneamente que en el medio online existe una total impunidad, esta percepción es absolutamente equivocada. Los usuarios deben responder por los contenidos y comentarios que publican en foros, blogs, y redes sociales, del mismo modo que deben hacerlo por sus actitudes en cualquier ámbito de su vida. 

Recientemente, dos episodios de trolling sucedidos en el Reino Unido tomaron relevancia por haber sido objeto de investigaciones en la justicia. En el primero de los casos, el humorista británico Dom Joly denunció a un usuario de Twitter denominado como @deathjolykids por publicar comentarios ofensivos sobre sus hijos en los que aseguraba que sufrían enfermedades como cáncer y síndrome de down. Este acoso fue investigado por la policía, y la red social decidió cerrar la cuenta del acosador.

Pero el caso más relevante es el de Sean Duff, un joven de 25 años que se burlaba públicamente, a través de videos y comentarios en la web, de jóvenes muertos en accidentes de tránsito y otras circunstancias trágicas. El troll fue condenado a 18 semanas de prisión y recibió una inhabilitación de cinco años para el uso de redes sociales, lo que constituyó una sentencia ejemplar para aquellos que creían que la web era un ámbito dominado por la anarquía.

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